Sol y arena...

 

La diferencia entre el diseño de una casa de playa y una casa de la ciudad, se basa en los exteriores debido a que el mayor porcentaje de las actividades que se realizan en estas se ubican en espacios al aire libre: terrazas, jardines, piscinas, ranchos, kioskos, areas de deportes, etc. y no es necesario el enfocarse tanto en espacios interiores como una sala o un comedor.

La casa de playa debe ser sobre todo ligera, refrescante y luminosa. Debemos decorarla con colores claros y materiales naturales. La distribución del interior de la vivienda debemos hacerla apuntando hacia el exterior, dando especial protagonismo a la luz, a las ventanas, a la salida a la terraza o al patio… para poder disfrutar del exterior, del sol y de la brisa marina.

La terraza debe estar perfectamente acondicionada para disfrutar de ella. Si los metros lo permiten, una opción para disfrutar al máximo del exterior es colocar en él un comedor en el que podremos comer mirando al mar, o disfrutar de relajantes y románticas veladas nocturnas. Si el sol incide especialmente sobre nuestro exterior, podemos colocar una pérgola que aporte sombra, y convierta el espacio en uno más acogedor.

También podemos convertir el exterior en un segundo salón. Algunas casas especializadas en mobiliario para exterior presentan líneas de muebles realmente novedosas, huyendo de estéticas clásicas y coloniales. Materiales novedosos y piezas con diseños espectaculares.

El interior de nuestras casas debe ser una prolongación del exterior, por esa razón los colores deben ser claros, reflejando a través de ellos, el cielo, el mar, las plantas, el sol, el aire… colores que aporten frescor, y no saturen el ambiente.

Los espacios interiores se transforman en uno convertible, de manera que podamos disfrutar de la compañía de los demás cuando se tengan visitas. La cocina forma parte del salón, que se convierte en improvisada habitación de invitados en un instante.

 

 
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